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¿Por qué matan los hombres a las mujeres?



Tema Importante 

La razón no es sólo una pero lo primero a saber es que un femicida no se forma de la noche a la mañana. Son hombres que han presentado una conducta violenta o disocial, no sólo en su relación de pareja sino también en sus círculos sociales o lugar de trabajo.

Así lo afirma el  psiquiatra César Mella,  quien define el feminicidio como un fenómeno mundial,  multifactorial, de complicidades múltiples, pues, “en donde ocurre un crimen de esta naturaleza siempre hubo sospechas de vecinos y familiares de que algún día podría ocurrir, esto por  las historias previas de incidentes violentos de esa pareja”.

¿De quién es la culpa?   El tema puede mirarse de diferentes aristas. Existe la realidad de la formación deficiente en el hogar que cría hombres agresivos, conducta que se refuerza con la influencia de  una sociedad carente de valores.

Pero observadores del fenómeno también analizan el auge que, a la par de la liberación, ha tenido la infidelidad femenina. Infidelidad no tolerada y condenada con la máxima pena por nuestra sociedad, que se convierte en muchos casos en el detonante que impulsa a hombres como los ya descritos a atentar contra la vida de sus parejas. No importando si es demostrada o no.

Una cantidad importante de los feminicidios es perpetrada por hombres que no han podido superar la rotura de su relación sentimental. “Lo que está en juego son los celos, la negativa de una mujer (que es su derecho) a volver con un hombre con el que sostuvo relaciones y por otro lado antecedentes previos de maltratos psicológicos y físicos, casi nunca denunciados”, señala Mella.

 Y a pesar de que los mecanismos judiciales permiten a la mujer denunciar los abusos que reciben por sus parejas, este avance no ha podido mejorar el problema tanto como se espera. Por el contrario, los mismos agentes del orden de quienes se espera protección, son también agresores de mujeres. Un ejemplo reciente, el caso de un raso de la Policía que golpeó a su expareja y quemó la vivienda en que ésta vivía porque alegadamente la mujer no quería regresar con él.

De acuerdo al psiquiatra, en estos individuos prima la “soberbia, agresividad, irrespeto al otro y su libertad y deseos de venganza, patrones que fueron aprendidos en su infancia desde su propio hogar que a lo mejor está desecho también”.

Evitar y atacar. El especialista asegura que los cursillos pre-matrimoniales son una necesidad, como forma de detectar y solventar problemas entre parejas a tiempo. Pero también el endurecimiento de las medidas de las autoridades. “Muchos de los femicidas han tenido órdenes de alejamiento que no respetan. Ante la primera agresión física-mental de un homicida hay que encarcelarlo y darle un curso para agresores, no sólo medida de alejamiento”. 

Medidas

Ver y no callar

“Necesitamos una gran cruzada que recupere el rol de la mujer madre, de las damas y su libertad de elección, que se instruya en la escuela y en la familia la no violencia intra-familiar. Que el espectro educativo hacia la paz y el respeto a los derechos humanos sea norma de vida, que los clubes de vecinos concienticen cuadra por cuadra en los barrios populares detectando y denunciando a los abusadores de damas y potenciales homicida”, dice Mella.

La frase

Dr. César Mella

Es necesario que la orden de alejamiento se convierta en coerción para los maltratadores habituales, y  que en la cárcel haya un programa para hombres agresores”.

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