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Educando la mente, la mano y el corazón.


Jueves 20, de Abril de 2017 
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Foto de Tucy Peña.

Por fin se acercaba la fecha. El Parque del Este en la zona oriental de la capital fue el punto de encuentro. Sin embargo, desde hace meses atrás se estaban remodelando las instalaciones del lugar para hacerlas propicias para lo que se aproximaba.
Fue en el 2011 en México donde se lanzó el reto. República Dominicana fue escogida para celebrar un magno evento que realiza el Ministerio Juvenil de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El propósito: formar en valores a la generación que está creciendo mediante actividades formativas y recreativas que la aleje de la delincuencia y la acerque cada vez más a Dios.
El cuarto Camporee Interamericano “Linaje de campeones” se preparó para albergar a 15 mil jóvenes desde México, El Salvador, Venezuela, Colombia, Belice, Panamá, Haití, Barbados, Puerto Rico, Nicaragua, Guatemala, entre otros.
Desde casa, seis mil niños y adolescentes dominicanos en edades entre 10 a 15 años ensayaron una y otra vez. Marcha, primeros auxilios, nudos, comunicación por banderolas y sobre todo la lectura del libro bíblico de Rut fue el boleto de entrada que les permitió dar lo mejor de sí durante seis días corridos, junto a los demás conquistadores de 43 países.
Miles llegaron por los distintos aeropuertos dominicanos durante la semana y desde el domingo 9 de marzo se instalaron en carpas, casas de campañas que serían su hogar por los días posteriores. En sus campamentos comían, dormían, hacían devocionales, jugaban y compartían su estilo de vida con las naciones vecinas.
Eran delegaciones de diversas partes del mundo, con culturas, idiomas (español, inglés y francés), gastronomía y formas de vida distintas, pero todos bajo un mismo concepto de crecer como líderes, predicar sobre el mundo de Jesús y ser útiles a la humanidad.
Apertura
7:00 de la noche del martes, inicia el evento con una ceremonia. La espera había terminado. Los conquistadores cargados de algarabía uniformados de los pies a la cabeza aplaudían. El anfiteatro del parque se abarrotó y desde el cielo se veían las diferentes banderas ondear. Con una plegaría a Dios, la primera parte del musical de la vida de Rut y la asistencia de la senadora provincial Cristina Lizardo y del alcalde de Santo Domingo Este, Alfredo Martínez, se le dio una calurosa bienvenida a locales y extranjeros.

Los organizadores repetían una y otra vez que querían que miles de personas tengan un encuentro más cercano con Cristo al estudiar, orar y testificar juntos.
Para cerrar el programa, una sesión especial de oración enfocada en los niños con necesidades especiales y un espectáculo de fuegos artificiales dejó el campamento oficialmente inaugurado y la noche iluminada hasta el otro día.
Programas que forman
Miércoles temprano, antes de que el sol saliera, este ejército de niños y adolescentes se alistaban para en las horas siguientes recibir capacitaciones y actividades recreativas, mentales y espirituales.

Careos bíblicos, habilidades campestres como nudos, amarras y refugios; competencias deportivas de fútbol, voleibol y baloncesto, entre distintas delegaciones; primeros auxilios, especialidades o clases especiales de creacionismo, dinosaurios, arqueología bíblica, anfibios, mamíferos marinos, electricidad, reciclaje, modelado en yeso, apicultura y energía renovable.
Cada una de estas instrucciones llevan un parche o insignia que se colocan los conquistadores en la banda verde olivo de su uniforme de gala.
Las actividades no solo fueron en beneficio de los acampantes, como es costumbre en este movimiento juvenil, se realizaron servicios sociales. Los asistentes distribuían en la mañana materiales para la reconstrucción de viviendas en las zonas vecinas como Los Tres Ojos y otros barrios aledaños, donde residen personas de escasos recursos económicos.
Cierre
La mayor atracción durante el jueves y viernes fueron las marchas de exhibición con la representación de cada país y el intercambio de polochés, parches o pines con el objetivo de que los participantes socializaran entre sí y que se uniesen, como la Palabra de Dios los llama, como hermanos de una sola fe.

El clímax de cada encuentro que se realizaba en el anfiteatro fue el bautismo de decenas de niños y jóvenes que entregaron su vida a Jesús, diciéndole no a la delincuencia, los vicios y los malos caminos, y escogiendo ser de un linaje que se prepara para servir a Dios y a la humanidad.
El club de conquistadores    
Es una organización mundial de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. El ministerio acoge a miembros de 10 a 15 años quienes reciben clases temáticas espirituales, físicas y sociales. Van alcanzando rangos hasta ser los líderes que luego dirigen el movimiento.
por:
Saiury Calcaño
saiury.calcano@listindiario.com
Santo Domingo


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