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Vaticano aprueba remoción del útero si no es idóneo a procrear

Enero, 3/ 2019 


Ciudad del Vaticano, VaticanInsider.- Hasta ahora, la Iglesia consideraba lícito que las mujeres se sometiesen a la remoción de útero única y exclusivamente en los casos de comprobado peligro para la vida de ellas. Pero ahora, incluso aquellas que no corren riesgo podrán hacerse una histerectomía. Sólo en casos extremos, siempre y cuando los médicos verifiquen con certeza que el útero ya no resultará idóneo para procrear en el futuro. Lo certificó una declaración oficial de la Santa Sede. Un asunto delicado, íntimo. Un desafío moral que afrontan -cada año- miles de mujeres. Creyentes y no.
El texto lleva el sello de la Congregación para la Doctrina de la Fe y la firma de su prefecto, el cardenal Luis Ladaria. Según la antigua tradición, esa oficina vaticana respondió a una duda en esta materia, surgida en los últimos años. Lo hizo con un texto que fue aprobado por el Papa Francisco, quien ordenó su publicación el 10 de diciembre pasado. Apenas este día se dio a conocer mediante la Sala de Prensa del Vaticano. 
La duda establece: “Cuando el útero se halla de forma irreversible en un estado tal que ya no puede ser idóneo para la procreación, y médicos expertos han alcanzado la certeza de que un posible embarazo conducirá a un aborto espontáneo, antes de que el feto pueda alcanzar el estado de viabilidad. ¿Es lícito extirparlo (histerectomía)?”. La contestación fue: “Sí, porque no se trata de esterilización”.
En estricto sentido, esta respuesta no puede ser considerada como un cambio o “una ampliación” en la doctrina católica, sino -más bien- la clarificación sobre la moralidad de una situación particular, en la cual remover el útero puede ser considerado lícito.
Este tema no resulta nuevo, ya en 1993 la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó un documento al respecto, que llevaba por título “Respuestas a las preguntas presentadas sobre el ‘aislamiento uterino’ y otras cuestiones”. Según se aclaró, las consideraciones de ese texto “conservan su validez” incluso hoy, porque consideran a la extirpación del útero como moralmente aceptable cuando el mismo resulta “un grave peligro para la salud de la madre”, pero la indican como inaceptable si se usa como método de esterilización directa, para imposibilitar un nuevo embarazo que pudiera implicar algún riesgo para la madre. Algo similar establecía sobre la ligadura de trompas, conocida también como “aislamiento uterino”. 
Pero la situación que motivó la nueva respuesta de la Doctrina de la Fe resulta distinta a las anteriores. En los últimos años, en la Santa Sede se presentaron varios casos, “bien fundamentados”, de posible histerectomía pero con circunstancias distintas a los que originaron la primera declaración de 1993. Se trata de situaciones límite, en las cuales ya no sería posible una futura procreación. 
“El elemento que hace esencialmente diferente la pregunta actual es la certeza alcanzada por médicos expertos de que, en caso de embarazo, el mismo se detendría espontáneamente antes de que el feto alcance el estado de viabilidad. Aquí no se trata de dificultades o riesgos de mayor o menor importancia, sino de una pareja para la cual no es posible procrear”, señaló una nota explicativa.
Precisó además que el objetivo propio de la esterilización es impedir la función de los órganos reproductores. Para la Iglesia, se trata de un acto realizado con “malicia” porque consiste en “el rechazo de la prole”. Pero en el caso contemplado ahora, se sabe con certeza que los órganos reproductivos ya no son capaces de llevar a cabo su función procreativa natural. Por lo tanto -siguió- no se está ante un funcionamiento imperfecto o arriesgado de los órganos reproductores, sino ante una situación en la que la finalidad natural de dar a luz a una prole viva es imposible.
Por eso, para la Doctrina de la Fe, la intervención médica para remover el útero no puede juzgarse como “anti-procre­ativa”, ya que excluir un aparato reproductivo que no es capaz de llevar a término un embarazo no puede calificarse como esterilización directa, “que es y sigue siendo intrínsecamente ilícita, como fin y como medio”.
No obstante el aval a la histerectomía en estos casos extremos, la Santa Sede aclaró que los responsables de evaluar si el embarazo puede o no prolongarse hasta su viabilidad son los médicos. El texto Vaticano pidió, empero, que antes de proceder a la operación se alcance “todo el grado de certeza” que la medicina puede dar. Así las cosas, la respuesta puede considerarse válida siempre y cuando todo se conduzca en el marco de la “buena fe”. 
Al mismo tiempo, la nota apuntó: “La respuesta a la duda no dice que la decisión de practicar la histerectomía sea siempre la mejor, sino solo que, en las condiciones mencionadas anteriormente, es una decisión moralmente lícita, sin excluir por ello otras opciones (por ejemplo, recurrir a los períodos de infertilidad o a la abstinencia total). Corresponde a los esposos, en diálogo con los médicos y con su guía espiritual, elegir el camino a seguir, aplicando a su caso y circunstancias los criterios normales de gradualidad de la intervención médica”.

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